ENCUESTA BAJO SOSPECHA: ¿HUACOTO PAGÓ LA ENCUESTA Y PUBLIK EIRL SOLO FUE LA “FORMALIDAD”?
Publik EIRL figura como financiadora, pero una fuente apunta directamente al candidato regional Eduardo Huacoto. Dos versiones y una pregunta incómoda: ¿quién pagó realmente la encuesta?
La portada del diario Jornada del último día de agosto volvió a poner las encuestas electorales en el centro de la escena política regional. La medición de LP Marketing ubica a Pabel Bellido en el primer lugar de intención de voto, con 18,2 %, seguido por Eduardo Huacoto Díaz, con 16,9 %, y Renol Pichardo, con 15,3 %.
Pero, más allá de los porcentajes, la verdadera historia parece
estar detrás de la ficha técnica.
El documento no solo identifica a la empresa encuestadora. También
señala quién solicitó y financió el estudio: Publik EIRL.
Y allí comienza una cadena de nombres que merece una explicación
pública.
LP MARKETING Y UN FUNCIONARIO DEL IPD
De acuerdo con la información registral revisada, Gerardo Manuel Durán Pérez aparece vinculado a LP Marketing. El mismo personaje ocupa actualmente la presidencia del Comité Regional del Instituto Peruano del Deporte (IPD) en Ayacucho.
Es importante precisar que el hecho de tener una empresa privada y ejercer un cargo público no constituye automáticamente una infracción.
Sin embargo, en pleno proceso electoral, una empresa vinculada a quien ejerce una función pública participa en la elaboración de encuestas de intención de voto que posteriormente son difundidas públicamente, ese sí es el detalle.
Por ello, más allá de la legalidad formal, resulta legítimo preguntar por la transparencia, la imparcialidad y los eventuales conflictos de interés.
Pero hay un dato adicional que merece ser puesto sobre la mesa. Durán Pérez fue propuesto para ocupar la presidencia del Comité Regional del Instituto Peruano del Deporte (IPD) en Ayacucho durante la actual gestión regional, encabezada por Wilfredo Oscorima, cuando Eduardo Huacoto Díaz se desempeñaba como gerente general.
En las designaciones políticas, las coincidencias tampoco pueden pasar inadvertidas.
PUBLIK EIRL: EL NOMBRE QUE APARECE EN LA FICHA TÉCNICA
La ficha técnica señala expresamente a Publik EIRL como empresa solicitante y financiadora de la encuesta. Al revisar la información empresarial disponible, Publik EIRL aparece vinculada a Jackson Malca Alarcón.
El nombre adquiere relevancia por su parentesco —es hermano— con Jonathan Malca Alarcón, quien ha participado políticamente junto a Wilfredo Oscorima en anteriores campañas electorales y que actualmente, según su propia confirmación, trabaja en la campaña de Eduardo Huacoto Díaz.
Esta conexión no demuestra que Eduardo Huacoto haya financiado la encuesta, ni tampoco que Wilfredo Oscorima haya puesto dinero para realizarla. Pero sí genera una pregunta inevitable: ¿POR QUÉ PUBLIK EIRL SOLICITÓ Y FINANCIÓ UNA ENCUESTA ELECTORAL SOBRE AYACUCHO? Y, sobre todo: ¿DE DÓNDE SALIÓ EL DINERO? ¿FUE BANCARIZADO?
LA VERSIÓN DE JACKSON MALCAEnsartes buscó la versión de Jackson Malca Alarcón, quien explicó el origen del estudio. Según Malca, la encuesta fue solicitada por una marca nacional de billetera digital que tiene previsto ingresar al mercado de Ayacucho, Tarapoto y Lima.
El empresario explicó que dicha empresa requería información sobre los mercados a los que pretende ingresar y que, dentro del estudio, también necesitaba conocer el contexto político de las ciudades evaluadas.
Malca sostuvo además que Publik EIRL fue la empresa encargada de solicitar el estudio a LP Marketing y que se le otorgó autorización para que la empresa de Durán Pérez pudiera difundir la encuesta posteriormente en medios de comunicación locales.
La explicación introduce un nuevo elemento en esta investigación.
Si efectivamente se trata de un estudio de mercado encargado por una marca comercial interesada en ingresar a determinadas ciudades, surge una pregunta fundamental: ¿POR QUÉ UNA INVESTIGACIÓN COMERCIAL NECESITARÍA INCLUIR UNA MEDICIÓN DE INTENCIÓN DE VOTO Y PERMITIR QUE ESOS RESULTADOS SEAN DIFUNDIDOS PÚBLICAMENTE?
Y, sobre todo: ¿QUIÉN DECIDIÓ QUE LOS RESULTADOS POLÍTICOS DEBÍAN SER DIFUNDIDOS EN MEDIOS LOCALES?
La respuesta resulta relevante porque la publicación de una encuesta electoral puede tener efectos políticos que van mucho más allá de una investigación de mercado.
EL PAGO: EN EFECTIVO Y SIN BANCARIZAR
Hay otro dato que merece especial atención. Jackson Malca precisó que el pago por el servicio de la encuesta se realizó en efectivo y no mediante una operación bancaria. Debemos precisar que en la actualidad, las empresas serias no usan pagos en efectivo. Es más, en contexto electoral el pago en efectivo se presta a un lavado de activos.
Esta afirmación corresponde a su propia versión y deberá contrastarse con la documentación comercial y contable de las empresas involucradas.
Por ello, quedan preguntas concretas: ¿Existe una factura por el servicio? ¿Cuál fue el monto pagado? ¿Quién entregó físicamente el dinero? ¿Quién recibió el pago? ¿Cómo fue registrado contablemente el ingreso?
Y una pregunta todavía más importante: ¿LA EMPRESA NACIONAL QUE, SEGÚN JACKSON MALCA, ENCARGÓ EL ESTUDIO PUEDE SER IDENTIFICADA?
Conocer la identidad de esa empresa permitiría comprobar si efectivamente existe un interés comercial en ingresar a Ayacucho, Tarapoto y Lima y si la encuesta formó parte de una investigación de mercado.
Sin embargo, la explicación de Jackson Malca no es la única versión recogida por Ensartes.
A través de una conversación por WhatsApp, una fuente al interior del equipo de campaña de Eduardo Huacoto Díaz sostiene una versión completamente distinta.
Según esta fuente, Publik EIRL sería únicamente la empresa utilizada formalmente para figurar como solicitante y financiadora del estudio, mientras que la verdadera persona que encargó y financió la encuesta sería el propio candidato al Gobierno Regional de Ayacucho, Eduardo Huacoto Díaz.
En la conversación, ante la consulta sobre la empresa que figura en la ficha técnica como solicitante y financiadora, la fuente responde que se trataría de una “formalidad”.
Posteriormente, ante la pregunta directa sobre quién habría encargado la encuesta, afirma: “La encuesta la mandó a hacer Huacoto”.
La afirmación es particularmente relevante porque contradice la versión entregada por Jackson Malca Alarcón, quien sostiene que Publik EIRL solicitó el estudio por encargo de una marca nacional de billetera digital interesada en ingresar a los mercados de Ayacucho, Tarapoto y Lima.
Tenemos, entonces, dos versiones completamente distintas sobre el mismo estudio. Por un lado, Jackson Malca sostiene que existe un cliente comercial y que Publik EIRL realizó el encargo. Por otro, una fuente al interior de la campaña de Huacoto afirma que el candidato fue quien mandó realizar la encuesta y que Publik EIRL sirvió únicamente como una formalidad para figurar en la documentación.
En ese caso: ¿SE UTILIZÓ A PUBLIK EIRL COMO INTERMEDIARIA PARA OCULTAR AL VERDADERO FINANCIADOR DE LA ENCUESTA?
Y si, por el contrario, la versión de Jackson Malca es la correcta, también corresponde demostrarlo. ¿Dónde está el contrato con la supuesta marca nacional de billetera digital? ¿Quién solicitó exactamente el estudio? ¿Quién pagó? ¿A cuánto ascendió el pago? ¿Existe comprobante, factura o documento contable? ¿Y por qué un estudio supuestamente comercial terminó difundiendo públicamente resultados de intención de voto en plena campaña electoral?
¿UNA ENCUESTA MÁS O UNA JUGADA ELECTORAL?
Una encuesta electoral no es simplemente una fotografía estadística. En una campaña puede convertirse en una poderosa herramienta para construir una percepción pública: puede colocar candidatos, generar sensación de crecimiento, influir sobre electores indecisos y modificar las estrategias de los propios contendores.
Por eso, conocer quién financia una encuesta es tan importante como conocer quién la realiza.
Y aquí aparece una segunda versión que debe ser investigada.
La misma fuente cercana al entorno de Eduardo Huacoto Díaz sostiene además que los resultados publicados fueron modificados, por lo que no corresponden a la verdadera proyección obtenida en campo.
La pregunta, por tanto, debe dirigirse directamente a LP Marketing: ¿PUEDE LA EMPRESA DEMOSTRAR QUE LOS PORCENTAJES PUBLICADOS CORRESPONDEN EXACTAMENTE A LA INFORMACIÓN OBTENIDA DURANTE EL TRABAJO DE CAMPO?
Y, además: ¿PUEDE IDENTIFICAR AL CLIENTE FINAL QUE SOLICITÓ EL ESTUDIO?
La respuesta debería estar respaldada por metodología, documentación y trazabilidad de los datos, así como precisar quién realizó verdaderamente el pago, cuál fue el monto y cómo quedó registrado contablemente.
Al respecto, Ensartes llamó en dos oportunidades, durante la mañana de hoy, a Gerardo Manuel Durán Pérez para obtener sus declaraciones, pero no se obtuvo respuesta.
LOS FANTASMAS DE CAMPAÑAS PASADAS
El episodio también trae a la memoria las anteriores campañas electorales de Wilfredo Oscorima, especialmente las de 2010, 2014 y 2022, procesos en los que también se discutió públicamente el papel de las encuestas y de empresas dedicadas a la medición de opinión pública.
Hoy vuelve a aparecer LP Marketing. Vuelve a aparecer una empresa privada como solicitante y financiadora. Y vuelven a aparecer nombres relacionados, directa o indirectamente, con actores políticos que participan en la actual contienda.
Porque cuando una encuesta aparece financiada por una empresa cuyos propietarios tienen vínculos familiares con personas relacionadas con una campaña electoral, la ciudadanía tiene derecho a preguntar. Y los involucrados tienen el derecho —y también la oportunidad— de aclararlo.
La explicación de Jackson Malca abre una nueva línea de investigación: si una empresa nacional de billetera digital encargó el estudio, ¿por qué decidió incluir una medición de intención de voto y permitir que esos resultados fueran difundidos en medios locales?
Y si el pago se realizó en efectivo, ¿existe documentación que permita verificar la operación?
Pero la versión recogida desde el entorno de Huacoto plantea una pregunta todavía más delicada: ¿PUBLIK EIRL FUE REALMENTE QUIEN PAGÓ O SOLO APARECIÓ COMO LA EMPRESA QUE FIGURA EN EL PAPEL?
Y que se explique por qué una investigación supuestamente comercial terminó convirtiéndose en una encuesta de intención de voto difundida públicamente en plena carrera electoral.
Los números ya fueron publicados. Ahora falta conocer la historia detrás de los números.

.jpeg)



.jpeg)


Comentarios