UNSCH: millones que no se gastan y una gestión que retrocede

Con más de S/ 33 millones sin ejecutar y S/ 11 millones en riesgo de revertirse al Tesoro Público, la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga cierra el 2025 con uno de sus peores desempeños presupuestales de los últimos años. 

A solo horas del cierre del año fiscal 2025, la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga (UNSCH) no enfrenta un problema de falta de presupuesto, sino algo quizá más grave: incapacidad para ejecutarlo. Las cifras oficiales del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) revelan que la universidad deja más de S/ 33 millones sin gastar, un monto que contrasta brutalmente con las múltiples carencias académicas, administrativas y de infraestructura que arrastra la principal casa de estudios de Ayacucho.

Según la Consulta Amigable del MEF, el Pliego 516 cerró el 29 de diciembre con una ejecución general de apenas 81.5 %, muy por debajo de lo alcanzado en años anteriores. De un Presupuesto Institucional Modificado (PIM) de S/ 178 millones, solo se devengaron S/ 145 millones, dejando una brecha de S/ 33,016,993 que, en términos reales, equivale a oportunidades perdidas para estudiantes, docentes y trabajadores.

RECURSOS ORDINARIOS: EL DINERO QUE SÍ SE PIERDE.

El mayor foco de alerta está en los Recursos Ordinarios, la fuente más importante del presupuesto universitario, que representa el 74 % del total. A diferencia de otras fuentes, el dinero no ejecutado aquí no se traslada al año siguiente: se revierte automáticamente al Tesoro Público.

Para 2025, la UNSCH contó con S/ 132,175,041 en Recursos Ordinarios. Al cierre del 29 de diciembre, la ejecución alcanzó el 91.6 %, dejando S/ 11,150,529 en riesgo inminente de perderse. No se trata de cifras abstractas, sino de recursos destinados a funciones esenciales de la universidad.

¿QUÉ SE DEJA DE HACER CON MÁS DE S/ 11 MILLONES?

El detalle del gasto no ejecutado expone con claridad las prioridades que quedarán postergadas:

  • S/ 2.9 millones en Personal y Obligaciones Sociales: pagos, beneficios y compensaciones laborales.
  • S/ 3.9 millones en Bienes y Servicios: mantenimiento, laboratorios, servicios básicos y bienestar universitario.
  • S/ 1.4 millones en Adquisición de Activos: equipamiento, software y modernización administrativa.
  • S/ 2.7 millones en Inversiones: proyectos, IOARRs y expedientes técnicos.

En una universidad donde los laboratorios son obsoletos, las aulas insuficientes y la investigación limitada, no ejecutar estos recursos no es un error menor: es una decisión que tiene consecuencias directas sobre la calidad educativa.

CINCO AÑOS, UNA TENDENCIA QUE PREOCUPA

El 2025 no es un hecho aislado. Al observar el comportamiento de los últimos años, la tendencia es clara:

  • 2022: 89.0 % de ejecución
  • 2023: 89.1 %
  • 2024: 93.1 %
  • 2025: 81.5 %

La caída es abrupta. En términos comparativos, la UNSCH retrocede más de 11 puntos porcentuales respecto a 2024, un año que, con menos ruido político, logró mejores resultados administrativos. La pregunta es inevitable: ¿qué cambió? ¿La complejidad del presupuesto o la capacidad de quienes lo gestionan?

CUANDO NO GASTAR TAMBIÉN ES UNA FORMA DE PERDER.

En el sistema público, no ejecutar el presupuesto no es neutral. El MEF interpreta la baja ejecución como falta de capacidad o de necesidad, lo que suele traducirse en menores asignaciones futuras. Es decir, la UNSCH no solo pierde hoy millones de soles, sino que hipoteca su presupuesto de los próximos años.

Mientras tanto, la comunidad universitaria sigue esperando mejoras tangibles: infraestructura digna, equipamiento moderno, apoyo real a la investigación y mejores condiciones laborales. Nada de eso se construye con dinero que vuelve al Tesoro Público por falta de gestión.

RESPONSABILIDAD Y SILENCIO.

A horas del cierre fiscal, el silencio institucional pesa tanto como las cifras. La ejecución presupuestal no es un trámite contable: es un indicador directo de gestión, liderazgo y responsabilidad pública. En una región históricamente postergada como Ayacucho, dejar millones sin usar no es solo ineficiencia; es una forma de abandono.

La UNSCH aún puede explicar qué ocurrió. Lo que ya no podrá hacer es recuperar el dinero que no supo transformar en desarrollo.

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