Trabajos sin terminar, pagos aprobados: Contraloría detecta serias fallas en obra de Medicina Humana

El informe también alerta que funcionarios impusieron limitaciones durante la supervisión física del proyecto. ¿A qué le teme la "gestión" de Wilfredo Oscorima y Eduardo C. Huacoto?

La obra que debería fortalecer la formación de médicos en Ayacucho ahora genera serias dudas. La Contraloría General de la República detectó pagos autorizados por trabajos inconclusos en el proyecto de infraestructura vinculado a la Escuela de Medicina Humana de la UNSCH. Durante la visita de control, los auditores verificaron que parte de las instalaciones, como ventanas y barandas, no estaban terminadas pese a que ya se había tramitado su pago. A ello se suman restricciones impuestas por funcionarios durante la supervisión, lo que encendió nuevas alertas sobre la transparencia en la ejecución de la obra.

Por la magnitud del proyecto, la obra destinada a mejorar la infraestructura para la formación de médicos en Ayacucho debía avanzar con estrictos controles. Sin embargo, un reciente informe de la Contraloría General de la República revela que en el proceso no todo marcha como debería.

Durante una visita de control, los auditores detectaron situaciones adversas en el registro y pago de contratos de bienes y servicios, una fase clave en la administración de recursos públicos. El hallazgo más preocupante: se autorizaron pagos por trabajos que todavía no estaban terminados.

La observación se centra en la instalación de ventanas y barandas metálicas dentro del proyecto de infraestructura vinculado a la Escuela Profesional de Medicina Humana de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga (UNSCH). Cuando el equipo de control realizó la inspección física, las labores no se encontraban completamente ejecutadas, pese a que las valorizaciones ya habían sido tramitadas para su pago.

En términos simples: se habría aprobado el desembolso por trabajos que aún no estaban concluidos.

Pero no fue el único obstáculo que encontró la Contraloría. El informe también da cuenta de limitaciones impuestas por funcionarios de la entidad, lo que dificultó el acceso pleno a la obra durante las acciones de supervisión. Estas restricciones impidieron realizar una verificación física completa del avance real del proyecto, una situación que pone en cuestión la transparencia con la que se ejecuta la inversión pública.

Las áreas bajo observación: Las situaciones detectadas están vinculadas con las áreas responsables del registro, verificación y autorización del devengado de los contratos, es decir, aquellas oficinas que deben confirmar que un servicio o trabajo se haya ejecutado antes de autorizar cualquier pago.

Entre las dependencias involucradas figuran las áreas administrativas encargadas del pago de contratos, las oficinas de logística y las instancias técnicas responsables de la ejecución y supervisión de la obra.

Para la Contraloría, estas fallas incrementan el riesgo de pagos indebidos y evidencian debilidades en los controles internos que deberían garantizar el correcto uso de los recursos públicos.

Penalidades y medidas urgentes: Ante lo encontrado, el órgano de control dispuso que la entidad aplique penalidades económicas a los contratistas por los retrasos detectados y adopte medidas correctivas urgentes para evitar que se sigan autorizando pagos por trabajos inconclusos.

Además, el informe recomienda identificar responsabilidades administrativas en los funcionarios que permitieron estas situaciones, en un proyecto que, por su importancia, debería ejecutarse con especial rigurosidad.

La obra, destinada a fortalecer la infraestructura para la formación de futuros médicos en Ayacucho, forma parte de las inversiones educativas más importantes de la región. Sin embargo, las alertas de la Contraloría dejan una pregunta abierta: si los controles fallan ahora, ¿quién garantiza que los recursos públicos se estén utilizando correctamente?

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