El deporte relegado: bajo la gestión de Huacoto Díaz, el estadio Las Américas se abre al negocio, a la conveniencia política y se cierra al deporte



Mientras la Liga Distrital de Fútbol de San Juan Bautista espera respuesta desde diciembre, la administración regional encabezada por el gerente general del GRA, Ing. Eduardo César Huacoto Díaz, autoriza con rapidez eventos privados en un recinto construido con fondos públicos para el deporte.

¿Qué está pasando con el deporte en el populoso distrito de San Juan Bautista? Una pregunta que hoy resuena con fuerza entre dirigentes deportivos, deportistas y vecinos, luego de conocerse que el Gobierno Regional de Ayacucho (GRA) prioriza eventos privados por encima de las actividades deportivas para las cuales fue construido el estadio Las Américas. 

El caso es concreto y preocupante. De acuerdo con la información brindada por Róger Romaní, presidente de la Liga Distrital de Fútbol de San Juan Bautista, el pasado 22 de diciembre de 2025 se solicitó formalmente al Gobierno Regional de Ayacucho la autorización para el uso del estadio Las Américas con el fin de desarrollar la Copa Perú – etapa distrital, torneo oficial que se realiza entre los meses de febrero, marzo y abril. Hasta la fecha, la liga no ha recibido respuesta alguna. Silencio absoluto. Indiferencia institucional.

Lo indignante es que, mientras el pedido deportivo duerme en algún escritorio regional, un evento privado ya cuenta con fecha, hora definida e incluso permiso de Defensa Civil otorgado por la Municipalidad Distrital de San Juan Bautista. Es decir, para los negocios sí hay celeridad; para el deporte, indiferencia.

Romaní precisó además que la liga solicitó una oficina administrativa dentro del estadio Las Américas, espacio mínimo y necesario para la organización del fútbol distrital. Tampoco hubo respuesta. El mensaje es claro: el deporte no es prioridad para el Gobierno Regional de Ayacucho.

La indignación es total. No se nos responde un pedido deportivo, pero sí se autoriza rápidamente un evento privado que nada tiene que ver con la razón de ser del estadio”, señaló el dirigente.

La molestia se agrava cuando se recuerda la historia del recinto deportivo. “Como liga siempre hemos participado en este estadio desde que era tierra. Fuimos impulsores de este recinto deportivo y hoy nos tratan de esta manera”, manifestó Romaní, visiblemente afectado.

Pero hay más. Durante años, las autoridades han insistido en la necesidad de cuidar el césped, señalando que requiere mantenimiento permanente. Sin embargo, el evento privado que se viene promocionando ocasionará daños al campo de juego, afectando directamente a los deportistas y a las competencias oficiales.

Tanto nos hablan de proteger el césped, pero el evento que se va a realizar lo va a dañar. Me dan ganas de llorar”, expresó el presidente de la liga distrital.

Es importante recordar que el estadio Las Américas aún se encuentra bajo administración del Gobierno Regional de Ayacucho, y según fuentes consultadas, la autorización de uso recae directamente en la decisión del gerente general del GRA, Ing. Eduardo César Huacoto Díaz, así como del gerente de Infraestructura.

Aquí surge una pregunta incómoda, pero necesaria. Siendo de conocimiento público que Huacoto Díaz pretende ser candidato al sillón regional en las elecciones de octubre de 2026, ¿se está priorizando el alquiler del estadio para “hacer caja” con miras a una campaña política antes que promover el verdadero desarrollo del deporte?

¿PARA QUÉ SE CONSTRUYEN LOS ESTADIOS PÚBLICOS?

Un estadio financiado con recursos públicos tiene una finalidad clara: promover el deporte, la recreación, la formación de talentos y el acceso de la población a actividades físicas y competitivas. Su uso debe responder al interés público y al beneficio colectivo, no a intereses comerciales particulares.

El uso reiterado de recintos deportivos para eventos ajenos a su finalidad —como espectáculos privados, ferias o actividades comerciales— no solo desnaturaliza su razón de ser, sino que también acelera el deterioro de la infraestructura, incrementa los costos de mantenimiento y limita el acceso de las organizaciones deportivas que sí cumplen un rol social.

Cuando un estadio se convierte en un simple local de alquiler, el deporte queda relegado a un segundo plano. Y cuando eso ocurre, no se afecta solo a una liga o a un dirigente, sino a niños, jóvenes y familias enteras que ven truncadas sus oportunidades de desarrollo a través del deporte.

INDIGNACIÓN QUE EXIGE RESPUESTAS

Lo que ocurre en San Juan Bautista no es un hecho aislado, sino el reflejo de una gestión que parece haber olvidado que el deporte no es un gasto, sino una inversión social. Ignorar a la Liga Distrital de Fútbol, marginar a la Copa Perú y priorizar eventos privados es una decisión política que debe ser explicada.

Desde Ensartes, exigimos transparencia, coherencia y respeto. El estadio Las Américas no fue construido para campañas, negocios ni espectáculos privados. Fue construido para el deporte. Y el deporte, hoy, está siendo relegado.

La pelota está en la cancha del Gobierno Regional de Ayacucho, pero todo indica que prefieren patearla fuera del campo deportivo y meterla en la cancha del negocio y la conveniencia política.

Hoy, el estadio Las Américas no parece un recinto deportivo, sino un botín administrativo. Un espacio público convertido en caja chica, donde el silencio ante el pedido de la liga contrasta con la diligencia para autorizar eventos privados. Y cuando el deporte estorba, simplemente se le ignora.

El mensaje es peligroso y demoledor: el fútbol distrital no importa, los deportistas no importan, San Juan Bautista no importa. Importa el alquiler, importa el espectáculo privado, importa el cálculo político rumbo al 2026.

Desde Ensartes lo decimos sin rodeos: cuando una autoridad regional utiliza un estadio público como mercancía y margina a quienes le dieron vida deportiva desde sus cimientos, no estamos ante una simple omisión administrativa, sino ante una decisión política consciente.

El deporte no se mendiga, se respeta. Y el respeto empieza por responder, dar la cara y priorizar aquello para lo que el estadio fue construido. Si el Gobierno Regional de Ayacucho insiste en mirar al costado, quedará claro que no gobierna para el desarrollo, sino para la coyuntura y la conveniencia.

San Juan Bautista no necesita más discursos ni promesas electorales. Necesita autoridades que entiendan que el deporte también es dignidad, identidad y futuro. Y hoy, ese futuro está siendo pisoteado.

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