La antorcha que divide: del protagonismo político al verdadero mérito deportivo

Mientras en Ayacucho 2024 las autoridades acapararon el símbolo deportivo, en Lima–Ayacucho 2025 la antorcha volvió a manos de quienes realmente la merecen: los deportistas.

En los Juegos Bolivarianos del Bicentenario “Ayacucho 2024”, la antorcha terminó nuevamente en manos de autoridades y funcionarios, entre ellos Juan Escriba, subgerente de Juventud, Educación y Deporte de la Municipalidad Provincial de Huamanga. Su presencia llamó la atención porque, en un evento que debería exaltar a nuestros atletas, los verdaderos protagonistas quedaron relegados. Un gesto que dejó la sensación de que el simbolismo deportivo fue desplazado por decisiones más convenientes en lo político que en lo deportivo, debilitando la narrativa de inclusión y mérito que un evento de tal magnitud debería promover.

Sin embargo, el contraste apareció con los Juegos Bolivarianos “Lima – Ayacucho 2025”. Esta vez, la antorcha fue cedida a quienes realmente encarnan el esfuerzo y la dedicación. El gestor deportivo Enrique Martinelli realizó las coordinaciones para que los ciclistas ayacuchanos Edson Serrano —medalla de bronce en los Bolivarianos 2025—, junto a Rolando Serrano y Jeanpiere Balcón, ambos campeones nacionales, fuesen los encargados de cargarla. Una decisión que no solo reivindica el rol del deportista, sino que además envía un mensaje claro: cuando se respeta el mérito, el deporte gana. Que este sea, ojalá, el estándar y no la excepción.




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