S/ 92 millones sin garantías y un estadio fantasma: el “milagro bolivariano” de Oscorima que Ayacucho nunca pidió
A días del inicio de los Juegos Bolivarianos 2025, la región exhibe un estadio con 18% de avance, un escándalo financiero sin precedentes y un Gobierno Regional que cree que el silencio es una estrategia política. La Contraloría ya habló; ahora le toca a Ayacucho.
Ayacucho
vive su propio déjà vu: otra obra grande, otro escándalo, el mismo
protagonista.
La Contraloría acaba de confirmar que el Gobierno Regional transfirió S/ 92
millones sin garantías, sin cartas fianza y sin un mínimo respeto a las
reglas. Una jugada que en cualquier otro lado sería un terremoto político;
aquí, parece apenas un capítulo más del interminable manual de irregularidades
que rodea a la gestión de Wilfredo Oscorima.
LAS
PROMESAS OFICIALES: HUMO, APLAUSOS Y NADA MÁS.
Recordemos la narrativa:
— Oscorima prometió estadio listo para diciembre de 2025.
— Dina Boluarte vino a repetir el libreto, como si Ayacucho fuera el público que aún cree en discursos presidenciales.
Hoy, la
realidad es brutal: no hay estadio, no hay estructura, no hay nada. Un
avance del 18% para una obra que ya cuesta S/ 422 millones. La
postal perfecta del fracaso.
S/ 92 MILLONES QUE SALIERON VOLANDO.
El Gobierno Regional entregó un adelanto millonario al Consorcio Deportivo Libertad sin una sola carta fianza. ¿Por qué? Porque aceptaron cambiar la garantía por un fideicomiso, aunque eso violara las reglas del propio concurso público.
Y aun así lo hicieron mal: los fondos no llegaron al fideicomiso, sino directamente a la cuenta de Pérgola, la empresa líder del consorcio. La excusa: “fue un error”. El resultado real: casi un mes de liquidez gratuita para una empresa privada, cortesía del Estado. Un préstamo involuntario pagado con dinero público. Ayacucho paga. Ellos ganan. La ecuación de siempre.
BENEFICIOS
PARA MYPES… SIN SER MYPES.
Como si
fuera poco, el consorcio se acogió a una ley para Mypes que permite extender
plazos de garantías. ¿Mypes? Pérgola tiene hasta mil trabajadores mensuales.
Ni ellos se creen su propio argumento. Pero el Gobierno Regional lo aceptó sin
chistar.
Porque cuando hay voluntad política… se puede flexibilizar incluso lo
inflexible.
LOS
IMPLICADOS Y EL SILENCIO QUE QUEMA.
Son 15 funcionarios observados, el círculo perfecto. La familia política. El silencio, más perfecto todavía. Nadie da declaraciones. Nadie asume nada. El Gobierno Regional cree que, si no hablan, Ayacucho se olvida. No entienden que el silencio también hace ruido. Y ahora hace más ruido que el propio avance de obra.
BOLIVARIANOS
A LA VUELTA DE LA ESQUINA… Y AYACUCHO CON UN HUECO.
El 22 de noviembre llega el evento que debería poner a Ayacucho en los ojos del continente. Pero lo que tenemos es un estadio fantasma y un escándalo que podría llenar tres canchas.
Mientras el reloj avanza, la pregunta es inevitable: ¿nos queda algo de dignidad institucional? ¿O estamos condenados a aplaudir obras que nunca se terminan, presupuestos que siempre crecen y funcionarios que jamás responden?
El legado bolivariano será recordado, pero no por el deporte. Será recordado por cómo un adelanto sin garantías terminó revelando el verdadero estado del Gobierno Regional: sin control, sin transparencia y sin vergüenza.



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